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martes, 22 de noviembre de 2011

Sobrevivir en la Web - Seguridad (II)

En el artículo anterior hablábamos de como no deben ser nuestras contraseñas. No deben ser nombres, ni fechas, ni números de teléfono, ni secuencias de números excesivamente "evidentes". Pero, entonces, ¿cómo debe ser una buena contraseña?

Un ejemplo de una buena contraseña sería este, "L3tdA11,ipeS5,llalLevdJd'69", porque reúne todas las características que definen a una "contraseña fuerte"; que son las siguientes: es larga, contiene letras en minúsculas y mayúsculas, contiene números, contiene signos de puntuación y caracteres especiales y..., ¡es fácil de recordar!.

Diseñar estas contraseñas y que sean fáciles de recordar tiene truco: son las iniciales de las palabras que contiene una frase, junto con sus signos de puntuación. La frase en cuestión es esta: "Los 3 tripulantes del Apolo 11, impulsados por el Saturno 5, llegaron a la Luna el veinte de Julio del '69".

Una forma de hacerla aún más segura sería utilizar faltas de ortografía, utilizar mayúsculas dentro de la frase o cambiar algunas letras por caracteres más exóticos, como por ejemplo, reemplazar la "A" de Apolo por un "@" que ahora está tan de moda.

Bien, ya sabemos como diseñar una contraseña fuerte pero aún nos queda un pequeño problema, la enorme cantidad de sitios a los que accedemos diariamente. Y, aunque la idea de utilizar nuestra contraseña "fuerte" para todos ellos comience a rondar por nuestra cabeza, debemos admitir que es una opción arriesgada. Si alguno de esos sitios es vulnerado, también lo será toda nuestra privacidad en la red. Así que lo correcto sería generar una contraseña fuerte para cada uno de esos sitios..., y cambiarlas cada cierto tiempo! Le dedicaríamos más tiempo a generar, gestionar y recordar nuestras contraseñas que a nuestro trabajo, incluso se podría ver afectado el tiempo que dedicamos a nuestras familias ;-)

La solución a estos y a otros problemas..., en la próxima entrega.

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